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Entre 2 Columnas

El Universo en un Grano de Arena

domingo, marzo 15, 2009

Santiaguino en Valdivia 1

A casi dos años de estar viviendo en Valdivia, muchas veces me han preguntado si me ha resultado difícil acostumbrarme a la ciudad. Mi respuesta siempre es la misma: "Acostumbrarme a la ciudad ha sido fácil, pero acostumbrarme a los valdivianos... es otra cosa".
Estos habitantes de la ciudad son dignos de algún estudio antropológico. Agrandados, desconfiados, pésimos conductores, clasistas... Pero queribles, siempre y cuando te acepten y tengas suerte.
Para muestra unos botones:
Agrandados: esto es muy divertido. En Valdivia no hay un estadio municipal, como en cualquier otro lugar; aquí hay un COLISEO. Hasta lo dicen con cierto orgullo, como si de veras fuera un coliseo y no un estadio municipal...
Corral es un pueblito cercano a Valdivia, que mira hacia el Océano Pacífico y tiene un práctico muelle que antes del terremoto y maremoto, soportaba embarcaciones de calado más o menos importante. Hoy, con los cambios derivados del cataclismo, ya no tiene el tráfico de antaño, pero aún se le sigue llamando "puerto". ¿No será mucho?
Otra más: toda ciudad y pueblo de este país, tiene una plaza de armas, donde se pasea la gente y frente a la cual se ubica la catedral o iglesia, es decir, el centro de la ciudad. Pero en Valdivia no hay plaza de armas; hay Plaza de la República.
Hasta el terremoto y maremoto es fuente de "engrandecimiento". Hace más de un año atrás, hubo un terremoto en el norte de Chile. Al día siguiente, el titular del diario local decía (creo que ha sido la única vez que he visto un titular de ese diario que se refiera a algo fuera de Valdivia): "Terremoto en el norte; el de Valdivia fue más fuerte".
¿Suficiente?
Clasistas: un amigo me contó una vez que su padre había nacido en Valdivia (hace harto tiempo) y que en aquella época la plaza de armas o plaza de la república estaba tácitamente dividida en dos partes: por la orilla que colinda con la catedral, se paseaban sólo las familias adineradas; por el otro lado, lo hacían los pobres... Y pobre que alguien se pasara de un lado a otro. Los tiempos han cambiado y ya no es así, pero las diferencias persisten. Y las hemos vivido (a favor y en contra). Para pagar la cuenta del agua, el horario en la tarde, termina a las 4. Si vas más tarde, la puerta está cerrada. Eso, para los mortales comunes y corrientes, pues si vives en algún sector acomodado (como Teja Sur), vas y dices de dónde vienes y te abren la puerta... aunque sean las 4 y media.
Los habitantes de Valdivia (en general; pues conozco otros con más mundo) siguen manteniendo costumbres e idiosincracia de pueblo, y no se han dado cuenta o no quieren hacerlo, que Valdivia tiene que ser ciudad.
Para eso, hemos llegado algunos santiaguinos.