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Entre 2 Columnas

El Universo en un Grano de Arena

miércoles, septiembre 26, 2007

Sólo poseemos aquello de lo que tenemos certeza

Esa frase me ha estado dando vueltas en la cabeza hace varios días; ya no recuerdo a quién se la oí o si la leí. Como sea, me motiva a hacer un breve listado de "posesiones", de aquellas cosas que estoy seguro que tengo y que quizás sí me pueda llevar a la tumba y trascender a mis huesos y a mi entrada a la tierra.
  1. Poseo una culpa que tal vez nunca superaré, por haber, en cierta forma abandonado a mi hijo. Puede que él pasado el tiempo, me lo perdone, pero la verdad, no espero que sea así. Algún día me pasará la cuenta y será con intereseses.
  2. Esto me lleva a la segunda certeza: mi responsabilidad por el bienestar, la educación, el crecimiento y el dearrollo de Javier. Estar lejos y verlo cada dos semanas, no es suficiente para lograr hacer bien mi pega de padre, pero cada hora que paso con él, es aprovechada... y aprovechada por ambos.
  3. Javier me quiere. Por eso mismo, algún día me dirá cuanto le ha dolido mi lejanía. La espera, día a día, de esa hora, es una subcerteza que depende de la anterior.
  4. La melancolía de perderme los avances de Javier, de perderme las preguntas mágicas que los niños hacen, de perderme sus comentarios, sus dichos, sus miedos y sus propias certezas. Esa certeza me viene a visitar casi a diario...
  5. A propósito de melancolía, poseo la certeza de haber perdido la vida que nunca tuve. Tomé malas decisiones, hice cosas que dañaron a otros, dejé pasar oportunidades, desperdicié algunas potencialidades... todas cosas que quizás no vuelvan.
  6. A pesar de todo, poseo la certeza de ser afortunado; de vivir cosas que pocos han vivido; de tener los grandes, fieles y casi eternos amigos que tengo.
  7. Mi familia y mis amigos (la familia que uno elige), es mi otra certeza. Sé que cuento con ellos y espero que ellos asimismo, sepan que cuentan conmigo siempre.
  8. Poseo la distancia que me separa de Claudia; poseo el filo de su sombra en las paredes de la casa; poseo el aroma de sus lágrimas, el sabor de su mirada y las huellas que ha dejado en la arena de mi alma que ya se arruga con los años que ha venido acumulando posesiones.
  9. Poseo la frustración de los libros que no leeré ni veré... Ni hablar de aquellos que no escribiré.

Esas son, por ahora, las pequeñas posesiones de mi lista. Por supuesto hay más, pero quizás aún no las poseo del todo.