.comment-link {margin-left:.6em;}

Entre 2 Columnas

El Universo en un Grano de Arena

miércoles, febrero 01, 2006

Valparaíso, otra vez...

Ahora sí que sí. ¿Qué se puede decir de Valparaíso que no se haya dicho antes? Casi nada, que el puerto está cada día mejor, que sus empinadas calles y misteriosos pasajes no han perdido su encanto, que los ascensores siguen siendo una atracción, que las casas de colores que parecen colgar de los cerros circundantes le otorgan ese aire único, que las actividades culturales suman y siguen, que la brisa fresca te acaricia la piel... Es una paradoja: se podría decir que Valparaíso casi no tiene nada nuevo (salvo uno que otro café o restaurant, y de eso ya hablaremos), pero nunca es el mismo; es único, pero siempre distinto...
Se me ocurre que las mujeres del puerto tienen las más bellas piernas de todo Chile, pues todos los días hacen ejercicio, subiendo y bajando escalas. No me he dedicado a comprobar esta teoría, pero quizás algún día lo haga. Si alguien tiene datos al respecto, háganmelos saber.
Decía que una de las cosas nuevas (por lo menos, nuevo en mi conocimiento de Valpo.), es el Café Vinilo. Subes por Almirante Montt y a la altura del 430, más o menos, a mano derecha, te encuentras con una esquinita donde está el café. El aroma que sale de él debería guiarte hasta encontrarlo. Los platos son sensacionales; una fiesta de sabores, aromas y colores. Muy buenos vinos para acompañar y, además, tienen una cerveza artesanal negra y acaramelada. Como si todo eso fuera poco, está muy bien atendido. Quizás lo único que le falte, sea más espacio, pero eso le da un aire a refugio sibarítico que pocos lugares tienen. Y los precios... más que razonables; yo diría barato. Ojalá que siga así, pues cada vez que vaya a Valparaíso, pretendo almorzar y comer en el Vinilo.
Para muestra un botón: la primera vez que fui, comí ensalada de pak choi, pepinos, melón tuna, achicoria, lechuga escarola, jamón y rúcula, con aliño de yoghurt y paico. Luego, como plato de fondo, merluza austral sellada en té ceylán, con lentejas al coco rallado, tostado y longaniza, acompañado de salteado de zanahoria, pimentones y cebolla a la canela. Postre, mousse de zucchini con uvas. Una delicia.
Primera vez que escuchaba aplaudir a mis papilas gustativas.