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Entre 2 Columnas

El Universo en un Grano de Arena

lunes, febrero 14, 2005

Reflexiones a partir de un libro viejo

Hace unos días fui por segunda vez a la Feria del Libro Usado, ahí en el antiguo Claustro del 900, en Avenida Portugal, para terminar de recorrerla, pues la primera vez que fui no alcancé a ver todo lo que había y lo que me interesaba. Llevaba poco más de media hora y en un puesto en un rincón de la Feria, vi unos títulos que me llamaron la atención: Alquimia, Tarot, Simbolismo, Teosofía, Filosofía, etc. Fui y casi a quemarropa me encontré con un título que hace años buscaba: "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada", de René Guénon y con otro libro que hace mucho buscaba, como es "Las Leyes de Manú", en una edición de 1941; todo un hallazgo. Finalmente me quedé con los "Símbolos..."; estaba bastante ajado (el libro), pero bien valía las 17 lucas que pagué por él. Mientras buscaba con deleite otros libros, me puse a conversar animadamente con el dueño del puesto y hablamos de Filosofía, Mística, de los libros que te llevan a el conocimiento que algunos andamos buscando, de Alquimia, de las experiencias personales y la conciencia, etc, etc, etc. Conversamos por más de una hora y media, hasta que me di cuenta que mi acompañante (no iba solo) ya tenía un poco de frío, pues, a pesar de ser verano, las mañanas y las tardes han estado frescas y ventosas. Así que me despedí del librero (que además, es poeta, ensayista, aprendiz de místico, mago y alquimista, y que, por si lo anterior fuera poco, ha desarrollado un sitio en la red, donde puedes encontrar casi todo lo que buscas respecto a estos temas). Su gran obra ha sido y es, sistematizar y estructurar en un todo armónico, la suma de conocimientos, tradiciones, sabidurías y hechos en torno a lo que podríamos llamar Esoterismo, aunque esa palabra ya no me gusta usarla mucho, puesto que connota algunos aspectos que nada tienen que ver con lo que hablamos. Hay quienes creen que Paulo Cohelo, por ejemplo, es esotérico y, además, sabio y para algunas personas del espectro ABC1 es una especie de gurú de la nueva era. Sin ir más lejos, basta saber que Cohelo es el gurú personal de Cecilia Bolocco...
En cualquier caso, esa conversación fue bastante provechosa. Me ayudó a reencauzar mi perdido camino, aunque aún me falta mucho... Y una de las cosas que conversamos y me quedó dando vueltas, se refiere a la parcialización de la realidad, esto es, ver las cosas desde un único punto de vista. Es como el Mito de la Caverna, de platón, en el que los habitantes de ésta, sólo ven las sombras proyectadas en las paredes y apenas vislumbran el resto del mundo que aparece ante ellos en la entrada de la caverna. ¿Cuántos de nosotros vivimos sin saberlo en el interior de nuestras propias cavernas sin atrevernos jamás a salir de ellas y sin saber siquiera que afuera está todo el Universo esperándonos? Somos como semillas que están bajo tierra, en la oscuridad y el silencio, esperando el momento propicio para germinar... pero no germinamos, porque simplemente no sabemos que podemos hacerlo... A esta parcialización, ayuda la especialización compulsiva que en todos los ámbitos del conocimiento y del saber se ha venido experimentando hace ya siglos, desde el apogeo del racionalismo. Vamos a un médico especialista, porque nos duele una mano y tenemos que ir a otro distinto si tenemos un resfrío y a un tercero si creemos que tenemos, por ejemplo, la presión alta. Y este último médico nos enviará a otro especialista para que nos haga exámenes, rayos, scanners, etc. Ni toda esa legión de médicos ni nosotros mismos nos acordamos que somos personas integrales, que somos más que la simple suma de órganos, huesos y piel. En el mundo laboral es lo mismo: todo está parcializado, todo existe y tiene validez si está en un compartimiento estanco. Hasta el uso de nuestro lenguaje se ha parcializado y, además, reducido. Ya no nombramos las cosas por el nombre que tienen; ya no aprovechamos el amplio y rico vocabulario del español, tenemos un léxico pobre y rudimentario, por lo tanto, manejamos cada vez menos conceptos y ni hablar de lo precarias que son las relaciones que logramos establecer entre éstos. Y si tenemos pobreza de lenguaje, tendremos necesariamente una escasa habilidad de generar, expresar, reflexionar y entender ideas, y con ello, nuestra realidad, esa que creamos con los conceptos, será insuficiente y paupérrima, rayana en la ridiculez.
Creo que ya va siendo tiempo de integrar(nos) al universo que nos rodea, unir el microcosmos al macrocosmos. ¿Por qué no aprovechamos la globalización o mundialización de la economía, las comunicaciones y la política para reunirnos con todo y con todos? ¡Pero cuidado! No nos olvidemos que "Religión" viene del latín religare que significa volver a unir. Y no por esta invitación a unirnos y ser uno con el universo vamos a equivocar el camino y unirnos con las nuevas tendencias... Mejor unirse a la esencia a la sustancia, tal como los antiguos alquimistas buscaban reunir su propia esencia con Dios, en una epifanía del espíritu, lograda a través de la obtención de la Piedra Filosofal. Toda una obra; la obra de la vida y que muy pocos han podido lograr.
Así, pues, seamos como alquimistas que laboran y que oran (laboratorio = labor + oratorio), que hacen y que esperan, que leen y que escriben, para convertir, al cabo de años de estudio, reflexión y trabajo, el propio espíritu en el oro más puro.

1 Comments:

At 2/3/05 10:24 a. m., Blogger Susana Aparicio said...

He leido el aleph, pero creo que me recuerda un poco más a esa biblioteca donde uno se pierde eternamente encontrando libros de todo tipo y buscando siempre el de su vida propia.

Me ha gustado mucho tu blog, volvere mas seguido. Un saludo!

 

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